jueves, 11 de junio de 2015

Asperger: ¿qué es y cómo ayudar a su hijo/a?

Mi hijo/a tiene Asperger… Ahora ¿qué hago?

“Aún recuerdo ese profundo estado de incertidumbre en el que quedé cuando el doctor dijo: Señora su hijo tiene Asperger”

Foto archivo
Esta es la situación que enfrentan muchos padres cuando sus hijos ingresan al sistema escolar. Pero, ¿por qué hasta este momento? Lo que sucede es que los niños con este trastorno tienen una mayor dificultad para entender el mundo de lo social; es decir, los sentimientos de los demás. Y es por esta razón que muchos de sus comportamientos se perciben inadecuados por las personas que los rodean.

Quizá algunos padres se puedan preguntar ¿Será que algo hicimos mal? La respuesta es no. Este síndrome no es provocado por carencias emocionales ni por el tipo de educación recibida,  tiene un origen neurobiológico; es decir, se debe a pequeñas diferencias biológicas en el cerebro y tiene un componente hereditario muy fuerte; es decir, puede que los progenitores o algún familiar cercano padezca de este u otro síndrome o enfermedad psiquiátrica.

¿Cómo podría reconocer si mi hijo es Asperger?

El Síndrome de Asperger tiene algunos síntomas frecuentes:

-Dificultades para mostrar empatía a los demás.

-Obsesión por un solo objeto o tema; ignorando todos los demás. Por ejemplo: los dinosaurios, el universo, el cuerpo humano.

-Su inteligencia usualmente es más alta que la del promedio.

-Pueden desarrollar un patrón de habla extraño. Por ejemplo, imitar sonidos o formas de hablar de las fábulas.

-Interpretan literalmente las frases. Osea, no entienden el doble sentido o las ironías. Esto supone un desafío  importante para los padres, ya que estos niños no desconfían de los demás.

-Hay poca expresión facial, poco contacto visual.

-Hay obsesión por las rutinas y la estructura. Es decir, expresan mucho enojo o frustración si hay algún cambio en su rutina.

-Presentan torpeza motora.

-Sensibilidad inusual a estímulos sensoriales; por ejemplo,  los ruidos.

Como padres debemos prestar mucha atención al tema de la socialización de nuestros hijos. Usualmente los niños con este trastorno pueden parecer muy tímidos y en algunas ocasiones prefieren relacionarse con los adultos.

La buena noticia es que su hijo puede hacer una vida normal: puede ir a la escuela como cualquier otro niño, tener amigos, inclusive tiene la gran ventaja de tener un coeficiente intelectual alto.

Lo importante es aclarar que este síndrome plantea importantes desafíos para los padres, quienes pueden ser de gran ayuda para su hijo. La clave está en pedir ayuda lo antes posible, en ayudarse con programas educacionales, donde usted pueda   encontrar respuestas a las necesidades especiales de su hijo. Los tratamientos para este síndrome están enfocados en el entrenamiento en habilidades sociales.

Para poder ayudar a su hijo usted necesita también  trabajar sus necesidades emocionales.

Recuerde que puedo ayudarle a su hijo/a y a usted. Estoy para servirle en los teléfonos celulares 8927-7786 / 8922-1029 o al correo electrónico lindsaygarro@gmail.com.


lunes, 8 de junio de 2015

Bienvenida


¡Hola! Bienvenidos al blog de su servidora Natalia Garro Vindas, psicóloga, esposa, hermana e hija.

Este es un espacio en el que compartiré artículos breves, pero interesantes relacionados con la aplicación de la psicología a las situaciones cotidianas de la vida. Pero, además, quisiera dar respuestas a situaciones de crisis que experimentamos en el transcurso de nuestras etapas de vida.

Así que si tienes pareja, familia, o estás solo, has sufrido una separación, divorcio, duelo; o quieres comprender un poco más sobre los hijos, la adolescencia, la adustez temprana, intermedia y tardía, le recomiendo visitar este blog de manera recurrente, ya que compartiré artículos propios o algunos interesantes que me encuentre en la red.

Recuerde que toda situación tiene solución, así que puede contactarme al correo electrónico lindsaygarro@gmail.com o a la números celulares de mi país (Costa Rica): (506) 8927-7786 ó (506) 8922-1029 y obtener una cita. 

Estoy para servirle.